lunes, 21 de febrero de 2011




¿Sabes? Hay quien pierde los papeles al azar, un día cualquiera del calendario, otros se dejan hasta el amor propio y ajeno bajo la almohada. Unos pierden la cabeza, y otros abandonan el corazón en cualquier esquina cerca del bar más próximo. Hay que gente que prefiere salir con los ojos vendados al mundo y dejarse sorprender, y quien deja caer la sinceridad como por accidente una noche cualquiera en el banco de siempre. Hay amistades que se cuelan por el agujero del bolsillo, y quienes pisotean sonrisas en las aceras, sin apreciar su valor. Hay gente que prefiere olvidarse de que tiene neuronas, y hay quien, como nosotros, decide perder el miedo, y superar cuanto venga, pase lo que pase.

domingo, 20 de febrero de 2011



Te voy a contar un secreto. Había pensado en escribirte una carta, una de amor, pero con los tiempos que corren y el aire que hace ahí fuera... ¡Es de locos! Me pondría nerviosa y la carta se me escurriría de las manos, como resbalan las pequeñas gotas de agua en el cristal, sin saber de donde va ni a donde viene, siendo de todos y de nadie a la vez. Inundaría tus pestañas, derrumbando muros, mojando la lluvia, llegando a sitios inimaginables y hoy no tengo ganas de viajar. Vivimos en un mundo en el que es obligatorio mirar al cielo cada mañana y sonreír. Sonreír porque ahí fuera tenemos el mundo, bajo nuestros pies. Sonreír porque en realidad no tienes ningún motivo para no hacerlo. Sonreír porque cuando me miras, te apoderas de mis pupilas y me siento capaz de dominar el mundo, o por lo menos tengo la fuerza suficiente como para guiarte hasta bajo mis sábanas, que siguen oliendo a ti. Sonreír porque adoro encontrarme post-it tuyos en cualquier rincón de mi habitación. Sonreír porque poco a poco y sin darme cuenta, me he convertido en la banda sonora de tu vida. Sonreír porque sí, porque odio dar explicaciones.