domingo, 20 de febrero de 2011



Te voy a contar un secreto. Había pensado en escribirte una carta, una de amor, pero con los tiempos que corren y el aire que hace ahí fuera... ¡Es de locos! Me pondría nerviosa y la carta se me escurriría de las manos, como resbalan las pequeñas gotas de agua en el cristal, sin saber de donde va ni a donde viene, siendo de todos y de nadie a la vez. Inundaría tus pestañas, derrumbando muros, mojando la lluvia, llegando a sitios inimaginables y hoy no tengo ganas de viajar. Vivimos en un mundo en el que es obligatorio mirar al cielo cada mañana y sonreír. Sonreír porque ahí fuera tenemos el mundo, bajo nuestros pies. Sonreír porque en realidad no tienes ningún motivo para no hacerlo. Sonreír porque cuando me miras, te apoderas de mis pupilas y me siento capaz de dominar el mundo, o por lo menos tengo la fuerza suficiente como para guiarte hasta bajo mis sábanas, que siguen oliendo a ti. Sonreír porque adoro encontrarme post-it tuyos en cualquier rincón de mi habitación. Sonreír porque poco a poco y sin darme cuenta, me he convertido en la banda sonora de tu vida. Sonreír porque sí, porque odio dar explicaciones.

1 comentario:

  1. Tu sonrisa es la mejor vista que puedo tener en cada momento que estoy contigo.
    Y no me la quiero perder por nada del mundo, ya sea bajo tus sábanas, en una callejuela cualquiera o en un rinconcito del metro.
    Te quiero!
    :D

    ResponderEliminar