viernes, 22 de abril de 2011

Suena "allí donde solíamos gritar", no estás a tres milímetros y medio de mi (la distancia estándar para respirar con normalidad) y está empezando a llover.
Te echo de menos, echo de menos que susurres ¿a que no sabes donde he vuelto hoy? en mi nuca y que sin que te des cuenta vuelvan a mi estómago las mariposas de los atardeceres de mayo, comprimidas en ciento sesenta caracteres. Echo de menos tus manos en mi cintura, intentando hacerme cosquillas, aunque soy una rival fácil y pierdo el asalto en menos de cinco segundos. Echo de menos tus siempre cálidos labios, y quedarme pegada a ellos cual polilla a una bombilla. Echo de menos acariciar tus manos. Echo de menos que enredes tus manos en mi pelo. Echo de menos amanecer entre tus brazos, abrir muy muy despacio los ojos y poco a poco ir imaginándote a la vez que me susurras el buenos días, princesa más tierno del mundo e irremediablemente enamorarme de ti, como cada mañana. Echo de menos darme cuenta de que estás sonriendo mientras te beso, (te lo he dicho alguna vez) es la sensación más genial del mundo. Echo de menos esas tardes de peli y manta en el sillón, mientras ahí fuera el mundo se desintegra. Echo de menos que me hagas cosquillas con tus pestañas al besarme. Echo de menos los abrazos de koala, los besos de esquimal y las sonrisas de elefante. Echo de menos que mi almohada no huela a ti. Echo de menos echarte de menos...

Te voy a decir algo, pero no se lo puedes contar a nadie. Te echo de menos con cada célula de mi cuerpo, tengo un cráter (que digo, ¡un agujero negro!) en la cavidad torácica - dice que no quiere bailar más sin tu tic-tac acelerao', solo tu sabes bailar sin pisarme los pies - Será nuestro pequeño secreto.

1 comentario:

  1. Has conseguido acelerarme el corazón como el día que te conocí en Atocha. Quería conocerte y quitarme ese "miedo" al conocerte y que esos cosquilleos que me acompañaron durante todo el viaje en tren y metro se volatilizaran y se transformaran en sonrisas. ¿Sabes? Cada vez que esté más cerca el lunes y a cada paso que me acerque a la estación y cada minuto que falte para que tu bus aparezca, esos nervios y esas cosquillas en el estómago se harán más presentes y fuertes hasta que te tenga entre mis brazos, respire y piense: ya estás otra vez aquí.
    Será un reinicio como cada vez que has venido y según bajemos aparezca esa pregunta tuya de: "¿Por qué me miras así?" Y yo no sepa qué contestarte y te siga mirando de la misma manera, casi con la misma mirada embobada que lo hago a través de la webcam cuando estoy un día sin verte. Y no separarme de ti ni un segundo en el trayecto a tu resi y quererme parar a cada paso para robarte pequeños besos.
    Hoy sería una tarde perfecta para okupar tu sofá (al igual que lo he hecho con tu vida) y ver pelis moñosas y llenarlas de pastel con nuestras caricias y besos de película, mientras te susurro lo mucho que te quiero y que seguiré estando a tu lado, matando todo tipo de monstruos, sean del color que sean y dándote abrazos de oso protector para que estando entre mis brazos se te quiten todos los miedos y puedas dar pasos con los ojos cerrados porque puedes estar segura que no voy a dejarte tropezar.
    Estas tardes, aunque fuera durante media hora, he vuelto a acurrucarme en la cama con la vista en el techo mientras sonaba e invadía mi cuarto la música de Quique. A la vez que la tristeza me embargaba, había un poco de felicidad que se abría paso para ponerse encima de la amargura y sacarme una sonrisa gigante y apagar esos ojos tristes y darles un poco de brillo.
    En estos momentos no soy capaz de reflejar con palabras lo mucho que siento por ti, porque es imposible.

    J TOBLERONE :)

    ResponderEliminar